El mayor generador de anécdotas, festeja a la sombra de su propio recorrido

Hace un poco más de 4 años, se oficializaba el lanzamiento de PUBG, mundialmente conocido como PlayerUnknown‘s Battlegrounds. Todos terminamos llamándolo cariñosamente “Pubshi” porque el nombre original es impronunciable. No sabes donde va el apóstrofe, si el plural es el Unknown, el Battleground o los dos juntos. Lo cierto es que PUBG fue el gran disparador de un nuevo estilo de juego, el Battle Royale.

Brendan Green era diseñador de páginas web y fotógrafo de casamientos. Estaba pasándola mal económicamente y acababa de divorciarse. Vivía en Brasil y ahorraba lo que podía para volverse a Irlanda. Para conseguirlo recortó los gastos. Dejó de salir y socializar volcándose de lleno a los videojuegos. Greene jugaba a todo lo que podía, y el click fue cuando descubrió el mundo de los “mods”. Con esto los fans creaban sus propios mundos y los compartían con el resto de los usuarios. Brendan sabía lo suficiente como para intentar algo. 

¿Y qué pasó entonces?

Volvió a Irlanda y se fue a vivir con sus padres y, con lo que pudo, compró una computadora para hostear sus mods. Alguien vio una transmisión de Twitch donde jugaban su Battle Royale para ARMA y lo llamaron como consultor para el H1Z1. Querían usar su concepto.

Un par de años más tarde Bluehole lo contacta para hacer su propio juego. Aún en estado embrionario y con solo un mapa, PlayerUnknown’s Battlegrounds se convirtió en un hit. La gente abrazó con felicidad el concepto de los 100 tipos tirándose en paracaídas en el mismo lugar una y otra vez. Cada partida era desafiante, nos dejaba con el corazón en la boca y los dedos transpirados sobre el teclado y mouse. Lograr una victoria era una mezcla de euforia y pre infarto que no podía comprarse con nada.

El legado de PUBG

La isla de Erangel era visitada una y otra vez por miles de jugadores que no se aburrían, porque el verdadero valor en ese mapa eran todo lo que ocurría más allá del objetivo principal. Ninguna partida era igual a la anterior. La habilidad, la suerte y la ocurrencia de cada jugador, podía convertir el desastre en un éxito inesperado. PlayerUnknown’s Battlegrounds se convirtió en el mayor generador de anécdotas. Y esas anécdotas generaron más de 70 millones de copias vendidas y una versión mobile incluso más fuerte que la original.

Todos se colgaron del éxito del Battle Royale. Epic choreó tomó el concepto y con un estilo un poco más cartoon, lo sumó a su Fortnite, un juego que aún estaba tomando forma y que, en principio, no apuntaba ni de cerca para el lado del Battle Royale.

Así, Fortnite pronto se convirtió en el competidor más fuerte de PUBG (y el elegido por los más chicos). Epic astutamente ofreció el Battle Royale gratis, apoyando el modelo de negocios en la venta de chucherías cosméticas para los personajes.

Mientras los creadores de PUBG evaluaban hacer nuevos mapas o cambiar vehículos, Fortnite ganaba terreno y ofrecía “temporadas” llenas de contenido felizmente recibidas por los fanáticos. Poco a poco el mercado fue llenándose de clones como Ring of ElysiumFirestormTotally Accurate BattlegroundsDarwin Proyect o Hyper Scape.

Los caprichos de PUBG

Hoy PUBG festeja su cuarto aniversario sin su creador al frente y tiene por delante un gran desafío. Volver a enamorar a todos esos jugadores que se fueron a buscar emociones diferentes, en un mercado atomizado por infinidad de productos que toman prestado su concepto.

Además, estamos ante una comunidad segmentada, incluso por ellos mismos. Si alguien quiere jugar PlayerUnknown‘s Battlegrounds hoy, tiene la versión que todos conocemos, la versión mobile que está funcionando MUY bien y una versión light gratuita. Esta última ya tiene los días contados, porque no hacía más que llevarse gente que podría estar jugando la versión standard. Lo único que vamos a extrañar es que no necesita demasiado hard y que podemos elegir el mapa.

Pero aún así, PUBG está a tiempo de torcer la caprichosa vara del destino, si hace algunas cosas bien. Si permiten que los usuarios puedan tenerlo de manera gratuita cambiando el modelo de negocios, la gente inundaría una vez más los servidores y las partidas ya no tendrían tiempo de espera. Pero para retener a la gente es necesario permitir que los usuarios decidan qué mapa quieren jugar. ¿Para qué obligar a todos a jugar mapas que no quieren? Si todos quieren seguir jugando en Erangel, ¿por qué impedirlo? Si los mapas que vinieron después no funcionan, es por alguna razón. En lugar de insistir, es mejor corregir lo que no funciona y hacerlo funcionar. Pagamos por algo, tenemos el derecho de elegir como disfrutarlo.

Y por último y no menos importante, no estaría mal intentar contar una historia. Si nos van a dar una torta de caja de supermercado, al menos póngale decoración y un poco de amor. 

Mientras, todos prendemos velas para que esto ocurra. Les dejamos algunos de nuestros momentos más divertidos en este paraíso de las anécdotas. Noche tras noche seguimos apostando a la magia de PlayerUnknown‘s Battlegrounds. Si a Harry Potter le funcionó, quizás a nosotros también. [i]

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